Queremos hacer en este post una reflexión alrededor de la situación que hemos vivido en el sector inmobiliario, para poder tener un análisis de partida que nos permita ir reflexionando sobre el camino que queremos recorrer.

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ANTECEDENTES EN EL SECTOR INMOBILIARIO

Veníamos desde el año 2000 de un ciclo económico de crecimiento, basado fundamentalmente en el sector inmobiliario. La llamada burbuja inmobiliaria hizo que gran parte de nuestros recursos como sociedad se destinaran a inversión en construcción.

Este hecho tuvo su repercusión en el resto de la economía, fuga de capitales de otras actividades a la actividad inmobiliaria, inflación de precios por el crecimiento de la demanda de forma desmesurada, auténticos pelotazos a través de las plusvalías que eran capaces de generarse sin apenas aportación de valor añadido, fuga de capital humano hacia actividades de construcción, abandonando otra serie de actividades que tenían que buscarse la vida para compensar esa pérdida.

En definitiva, todos ellos aspectos no muy positivos, salvo por los datos macroeconómicos, que iban viento en popa, y la activación del consumo, que de una forma u otra, acabó beneficiando a toda la economía.

Pero a partir de 2007 ese ciclo de expansión inmobiliaria llegó a su fin, poniendo al descubierto que todo ese beneficio pasado había sido de corto plazo. Todo ello, unido a otros acontecimientos de índole global (problemas en los mercados financieros y de deuda estado) o índole más local (deuda de las administraciones y cuestionable gestión política), nos llevó a la situación vivida a partir del año 2009, en la que parecía que nada tenía solución y que estábamos abocados al más auténtico desastre.

Principalmente en el sector inmobiliario y construcción, donde la financiación, la inversión y la demanda cayeron de manera espectacular, no sólo en las empresas directamente del sector, sino también toda la industria auxiliar y servicios especializados que llevaba asociados. Todo ello, tuvo consecuencias importantes en las tasas de paro, pero también en la pérdida de un tejido productivo, que sin llegar a las cuotas de los años pasados, sigue siendo evidente.

Pero seguirá siendo necesario promover viviendas, seguirá siendo necesario hacer proyectos, y seguirá siendo necesario construirlas. Y además sería peligroso quedarnos sin un sector estructurado que se dedique a ello.

Las preguntas son ¿seguirá siendo válido el modelo de negocio seguido en los últimos años? ¿saldremos de la situación actual haciendo las cosas de la misma forma? La inercia parece que te lleve a decir que sí, el sentido común dice lo contrario. Llevamos tiempo pensando que el sector debe reinventarse, “innovar” para hacer las cosas de forma diferente, y sobre todo, equilibrando las plusvalías que el negocio en sí puede generar.

Desde COHABITARE pensamos que la sociedad merece otra cosa. ¿Se acabó el tiempo de los “pelotazos inmobiliarios”?.

Miguel Antonio Navalón

Miguel Antonio Navalón

Socio y director técnico at ENNIA INGENIERÍA
Especializado en proyectos de Ingeniería, arquitectura y urbanismo.
Miguel Antonio Navalón